Recorriendo la gran manzana de caramelo

Tal como lo presentí desde un principio, no me iba a tocar solo en el cuarto, de hecho, cuando llegue a las 11:30pm, ya estabamos casi todos los ocho, a excepción de una parejita de gringos que llegarían despues, mas o menos a las 2:00am a irrumpir prendiendo las luces y buscando su pijama. Y yo que dormí con ropa con tal de no despertar a mis roomates.

La rinitis se manifestó a eso de las dos de la mañana, pero con concentración logré controlarla, ojalá hayan sido mis dotes para la meditación y no la Loratadina porque hoy no me la tomé y espero que buena relación que tengo con los del cuarto se mantenga.

Además de un par de incidentes con un negrito que ronca, la noche fue perfecta y me desperte a las 8:04am hora de NY (1 hora más que en Colombia). A diferencia de mis compañeros, me bañé y salí a recorrer esta gran ciudad.

Como ya tenia MetroCard pero no mapa, tomé el primer bus que pasó y tan de buenas que me dejó en Times Square, donde me baje, tome el tren R y llegué a Coney Island.

La Isla de Coney tiene una de las playas más cercanas y famosas de la ciudad, está al sur de Brooklyn y entre otras muchas cosas en ella queda Astroland, un parque de diversiones de lo más Kitsch que existe en la vida. Hay gitanas, mujeres barbudas, está el hombre más fuerte del mundo, manzanas acarameladas y todo aquello que se les ocurra que podría haber en una feria incluyendo estafadores de rifas, juegos y espectáculos.

La vista es espectacular, la playa es quizá una de las mas grandes que he visto, podría tener cerca de 300 metros y toca meterse una buena caminada sobre arena blanca y botellas rotas para llegar hasta el mar.

El fuerte de economía de la zona es la venta de comida chatarra, cerveza, pendejadas y servicios inútiles de entretenimiento como tiro al blanco, eso si, todo super caro: una botella de cerveza en cualquier puesto de mala muerte puede costar hasta 6 dólares. Yo se que el dolar esta barato pero es un abuso, ni en el mejor lugar de la Calle T.

Luego de Coney, donde estuve mas o menos 2 horas asoleandome con ropa porque no llevé ropa “pa baño”, me tomé una cerveza de tienda de indú y me monté en la línea Q del Subway, que a diferencia de la R, se va por la superficie y permite apreciar gran parte de las calles en su recorrido por Brooklyn.

Me bajé en la estación de la Calle 8 (8St) que es dónde queda la Universidad de New York, una de las más emblemáticas y plays de la ciudad junto con la de Columbia.

La Universidad de New York esta compuesta de muchos edificios que se encuentran dispersos sobre la calle, es decir, funciona en la calle y los estudiantes andan por ahí todo el tiempo, lo cual le da un aire muy interesante al sector, que está lleno de restuarantes “baratos” pero con mucho estilo y de bares “económicos” y memorables, también muchos almacencitos de venta de artículos para fumar marihuana como pipas y esas cosas, quien sabe por qué, ¿será que les gusta?.

En el centro del complejo universitario se encuentra el parque de Washington, en el que se reunen los estudiantes a reposar el almuerzo y a ver los espectáculos callejeros que se hacen en él, hoy por ejempo vi un grupo de Jazz que tocaba como los dioses y un trio de mechudos que cantaban rock, los cuales fueron opacados por el grupo de jazzistas que parecían traídos de New Orleans.

Almorcé en un supermercado donde vendían muchas cosas deliciosas a $5.50 la libra, es decir, coja lo que coja, cobran $5.50 la libra, ya verá si uno se llena a punta de pan o a punta de lechuga, curiosamente lo que más pesa es la carne y es lo que más me gusta, total, hoy almorcé 1.25 libras de muchas cosas que fui echando de a poquitos, intentando calcular cuanto es una libra y casi le pego.

Despues de reposar un poco sobre el pasto del parque Washigton, tomé un tren (línea L) hasta la avenida Belford en Brooklyn. Es una zona frecuentada por gente “rara”, hagan de cuenta un barrio de estudiantes de filosofía, historia y literatura, pero millonarios o sino “semi”. Muchos artistas, pintores y bicicletas espectaculares. Fui hasta un sitio de venta de ropa de segunda llamado Beacon´s Closet, la página no deslumbra pero el almacen si. Venden ropa excentrica, camisas de flores y otros maleficios como botas, abrigos y demás a muy buen precio.

Como yo no tengo mucha plata, fui de entrada por salida antes que se me dañara la cabeza con una chaqueta que vi para Carito, pero que estaba carita pero hermosa, como ella.

Después de salir de ahi, pretendí ir a tomar el Ferry que va hasta Staten Island, pero cai en cuenta que hoy viernes era gratis la entrada al MoMA, asi que me devolvi de la mierda en que estaba rumbo al Museo de Arte Moderno que queda a media cuadra de la estación de la Quinta Avenida.

A diferencia de lo que esperaba, no había cola, hace un tiempo había ido otro de los viernes gratis de Target (asi se llama la tienda que patrocina la entrada al museo, no hay nada gratis en esta vida) y la fila era de cuadras en zig zag.

En el museo me di cuenta que había internet de altísima velocidad y aproveché para subir los videos a YouTube.

Cuando me echaron del museo a las 8:00pm (de la manera más descortes y descarada, claro que si no es así ninguna de las 3.000 personas que estabamos nos hubieramos ido), me senté afuerita, cual triste mendigo, mientras los videos terminaban de subir, estoy seguro que si hubiera puesto un vasito de Sprite, me lo llenan con monedas de cuarto de dolar.

Tal como empecé mi mañana, tomé el primer bus que pasó a ver donde me dejaba y cuando vi que me estaba perdiendo me baje en la mitad de la nada donde vi una estación de metro.

Este fue mi día y ahora subiré a ver, cuantos de los 8 del cuarto del hostal han llegado o están por llegar, ojala hoy haya una ventanita abierta para que podamos respirar mejor.